Cuando los ejecutivos vuelven a las aulas

Ahora, los hombres de negocios se capacitan para actualizarse, desarrollar destrezas y perfeccionar habilidades.

Cuando el presidente de EPM-Bogotá, Fernando Panesso Serna, un exitoso ejecutivo paisa que además tiene por afición correr dobles maratones, terminó el programa de Alta Dirección del Inalde, dejó su propio testimonio de reconocimiento al hecho de haber vuelto a las aulas: el plan de estudios ?permite asumir, fortalecer y potenciar las competencias con las cuales un ejecutivo debe ejercer su rol en empresas como las de hoy?.

Panneso, ingeniero civil de profesión, con títulos en el exterior y con un amplio recorrido en cargos públicos y privados de alto nivel, optó por retornar a clases porque según dejó como constancia en la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad de La Sabana, las organizaciones no solo requieren directivos con conocimientos amplios en la parte operativa sino que su gestión sea ante todo humana.

Y eso parece haberlo entendido las empresas colombianas que desde 1990, cuando se inició el proceso de apertura económica, empezaron a dejar de ser las consentidas del proteccionismo y a perder mercados cautivos para vivir en carne propia la competencia.

Su capital humano, acostumbrado más al devenir que a la planeación y al presente más que al futuro, debió cambiar de paradigmas y aceptar la nueva realidad.

Para muchos ejecutivos del momento, volver a la universidad no era lo más cómodo, pero quienes venían detrás, muy cerca de ellos, y que representaban el relevo generacional no tuvieron dificultades en asimilar el cambio.

De esa época para acá ha surgido un boom de programas abiertos, educación continuada y programas corporativos, con un pensum basado en el desarrollo de competencias y habilidades.

?Ahora la formación se basa en la metalidad global y no en el metro cuadrado?, afirma Iliana Páez, Directora del Centro de Liderazgo de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia.

Para escoger tenga en cuenta...

Aunque la oferta es diversa, el enfoque siempre tiene tres elementos insustituibles: liderazgo ?cada directivo es un líder en lo que hace-, responsabilidad social y ética. Sin este principio el futuro de los negocios está comprometido, afirma el presidente del Instituto Latinoamericano de Liderazgo, Jorge Yarce.

Los programas son diversos: por ejemplo, la Universidad de los Andes ofrece tres modalidades:

? Programas abiertos, que a su vez se componen de: profesionales (dirigido a profesionales con título de pregrado, con una intensidad de 100 a 125 horas). Su diseño y características permiten el seguimiento académico y la evaluación de desempeño de cada participante.

-Cursos cortos. Son programas de formación o capacitación dirigidos al público en general u organizaciones, y tienen una duración aproximada de 20 a 30 horas.

-GDLN. Es el nodo para Colombia de la Red Global de Aprendizaje para el Desarrollo, apoyado por el Banco Mundial.

Igualmente, la Universidad de los Andes realiza permanentemente cursos libres, foros y seminarios sobre temas de actualidad, que según el decano de economía Juan Carlos Echeverri abordan tópicos de interés nacional e internacional.

? Programas corporativos. Corresponden a necesidades de capacitación, actualización y desarrollo de las organizaciones. Se diseñan y se construyen a medida de las necesidades y requerimientos de las empresas de hoy, en un entorno cambiante y globalizado.

? Educación continuada. Son programas no regulares y planes de entrenamiento, no conducentes a título dirigidos a los egresados de los Andes y a la comunidad en general en las áreas de capacitación, actualización profesional y formación. Se cuenta con el respaldo de nueve facultades, 21 departamentos y nueve centros de investigación.

La oferta reúne más de 33 programas que van desde la valoración de empresas, competitividad, mercadeo y finanzas, hasta comunicación organizacional, mercado de derivados y negociación con China.

Hay universidades que tienen perfiles muy definidos para los miembros más altos de dirección. Eafit, Inalde y la UIS (Universidad Industrial de Santander), para nombrar solo tres, contemplan contenidos como análisis de decisiones, análisis de situaciones de negocios, dirección financiera, entorno económico, política de empresa y estrategia, dirección de operaciones, tecnología y producción, empresa e-familia.

Aunque existen las clases magistrales, el modelo de aprendizaje se enriquece con análisis reales de casos y prácticas y debates con altos directivos.

?Es una formación y capacitación que se basa en realidades?, afirma Rafael Ayala, profesor en varios claustros universitarios, experto en resolución de conflictos.

Juan Carlos Villa, coordinador de Mercadeo del Centro de Educación Continuada de Eafit en Medellín, sostiene que en su caso los posgrados y maestrías más solicitados son gerencia, finanzas y mercadeo. Generalmente son profesionales de distintas áreas entre 25 y 35 años.

Muchos de ellos van animados por el deseo de compartir experiencias con directivos de ámbitos y trayectorias distintas y con la certeza de que dirigir empresas equivale a saber innovar.

Los ejecutivos de las compañías son conscientes de que en el siglo XXI se requiere saber reaccionar ante la constante evolución de la demanda y prever las consecuencias del desarrollo de las nuevas tecnologías, en un entorno cada vez más competitivo, internacionalizado y complejo.

Hermógenes Ardila

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