¿Cómo era el empleo en 1810?

¿Cómo era el empleo en 1810?

Conozca los trabajos y tendencias laborales más comunes de hace 200 años.

Comparte este artículo »

En una época donde las personas sueñan con grandes salarios, lujos y beneficios, hace dos siglos la gente anhelaba día y noche tener un empleo noble y bien visto socialmente. Esto, debido a que aunque parezca mentira, hace doscientos años en Colombia, pesaba más el estatus social que la posición económica y por más que suene extraño, un panadero podría tener una posición socialmente censurada, pero a la vez, poseer mayor riqueza que un descendiente de elite española que trabajara en un cargo burocrático.

Por ejemplo, el oficio de educador era mal remunerado y no constaba de un salario, pero al ser un trabajo bien visto, las personas preferían ser un noble pobre, que una persona con un empleo difamado con mucho dinero.  Esto se debe a que hay que tener en cuenta que los dos entes oficiales generadores de empleo en 1810 eran solamente la iglesia y el estado, por lo que todos los demás trabajos eran mal vistos, censurados e inclusive llamados "trabajos bajos o viles"

La elite, se formaba en los colegios mayores del Rosario y San Bartolomé en medio de una discriminación social marcada por la descendencia y el hecho de nunca haber tenido que trabajar usando esfuerzo físico. De modo, que cualquier que tuviera un oficio que usara las manos, no era considerado como una persona de elite.

"Si yo había sido aguatero cuando niño y al momento de presentar las llamadas informaciones para ingresar a los colegios de elite, si ellos se enteraban que yo había trabajado con las manos, inmediatamente no me dejaban entrar, así yo fuera hidalgo, descendiente de españoles o una persona de elite, entonces había una discriminación sumamente fuerte", afirma Radamiro Gaviria profesor de carrera de la Universidad del Rosario.

Estos dos colegios mayores, junto con la Javeriana y la Santo Tomás, eran los encargados de formar un sector de la sociedad que se va a encaminar a emplearse en la iglesia y el estado. De modo que aquellos que estudien en el colegio el Rosario van a alcanzar puesto en la burocracia civil,  como oidores de audiencia, regentes de cuentas, fiscales, abogados de audiencia, mientras que las personas que estudien en el colegio Bartolomé van a salir a formar parte de los cargos eclesiásticos, que son los que van a emplearse en trabajos por medio de la iglesia."

Por lo qué, todas las demás personas que oficiaran en otras cosas diferentes a este tipo de cargos, eran censurados socialmente y una persona pasaba a ser menospreciada desde el momento que usara sus manos para trabajar. 

Sin embargo, La diferencia económica entre los oficios bajos o viles y los cargos burocráticos, no era marcada y  la relación entre lo social y económico  no era tan notable como en la actualidad. Entonces había zapateros y panaderos que tenían mayor riqueza económica que personas que trabajaran en puesto burocráticos.

Todos los empleos informales o populares, estaban al mismo rango social entre sí, de modo que cualquier artesano o joyero estaba incluso al mismo alcance de una pulpera, , persona que atendía un negocio y que en muchas ocasiones oficiaba como tendera, cuidaba a los borrachos e inclusive se prostituía en el mismo establecimiento.

 "Estos empleos van a ser censurados y mal vistos socialmente, sin embargo estos trabajos aunque tienen que ver con la posición social, nada tiene que ver con la economía. Por lo que, inclusive si el trabajo de artesano era mal visto, es muchas veces mejor remunerado que lo que puede ganar una persona de elite", afirma Radamiro Gaviria.

Un ejemplo de esto se veía en la medicina, que era asociada a la carnicería o barbería. Debido a que al tener contacto con cuerpos, cabello o carne, y al haber usado las manos para trabajar, esta persona ya no podía acceder a un cargo burocrático y no podía ser admitida en los colegio de elite. 

Entre los oficios populares más comunes en la sociedad se encontraba el trabajo de aguatero, joyero, panadero, zapatero, orfebre y pulpero, todos ellos considerados empleos viles que se caracterizaban por ser exclusivos para los hombres.

La mujer, por su parte estaba limitada laboralmente a trabajos informales y no podía ocupar ningún cargo burocrático, al ser dejada de lado por los colegios y universidades que eran solamente masculinos.

Por lo que las mujeres trabajaban como aguateras, pulperas, panaderas y carniceras, ya que existían muchos trabajos únicamente destinados para los hombres, como por ejemplo la joyería, la orfebrería, la talabartería y todo tipo de artesanías

De modo que el mayor cargo que podría tener una mujer era trabajar en un estanco, sitio oficial de venta de cigarrillos y aguardiente, al ser este oficio en el que podría trabajar una mujer que fuera avalado por el estado.

Por su parte, el trabajo infantil era común en las calles y no existía una censura frente a este. No era considerado un problema social, sino que se veía como un factor normal el que un niño de siete años tuviera que salir a ganarse  la vida. Esto se debe a que no existía ningún tipo de control sobre el mundo laboral, de modo que al no haber noción sobre el trabajo cada uno se defendía de la mejor manera que pudiera.

La contratación, la seguridad social y los horarios no existían y todo se regía por acuerdos de palabra y por relaciones casi que fraternales entre empleador y trabajador. La única seguridad que se derivaba en el trabajo era la de una amistad muy marcada, en una ambiente laboral marcado por las redes de contactos y los favores, donde la persona a que no estuviera asignada a algún tipo de red social, estaba condenada prácticamente a la mendicidad o a montar su propio negocio, mercado u crear su propio oficio.

De modo que aunque existían documentos y actas para ocupar cargos burocráticos y era común la creación de cedulas reales o disposiciones virreinales con nombramientos oficiales, la única garantía laboral que existía entre patrono y empleado eran las relaciones de parentesco y las relaciones sociales derivadas del honor, hidalguía o de la nobleza.

"Esta era la republica de los cuñados, en tanto y en cuando yo tenga relaciones sociales, redes, bien sea de parentesco o de amistades o de recomendaciones, que venían muchas de ellas a veces desde Madrid, por estar emparentado con la nobleza española, me garantizaba cierto tipo de estabilidad", dice Gaviria.

Por lo que, al no existir ningún tipo de leyes laborales o reglamentación, tampoco existía un horario definido. La gente sabía que debía trabajar pero no había un control especial sobre las horas que debía pasar en su trabajo

"Se debe partir del supuesto que en esa época, a la gente no le interesa el tiempo, la gente muere muchas veces inclusive sin saber su propia edad. Por lo que decir que se trabaja entre un horario específico, puede que hayan existido, pero de ahí a que se haya dado una observancia como tal de ese aspecto no es correcto, la gente vive en otro biorritmo y no se fijaba en esas cosas", concluye el Profesor de la Universidad del Rosario.


Juan Felipe Pinzón García

Publicidad