Antes de ser famosos fueron...

Antes de ser famosos fueron...

En muchos casos tras la vida de estos personajes hay historias de esfuerzo y superación que nos enseñan que no hay oficio humilde del que no pueda salir una estrella.

Dentro del Reino Unido es muy conocido el caso de la escritora J.K. Rowling, que tras varios años trabajando en Amnistía Internacional y como profesora de inglés en Portugal se divorció, volvió a Inglaterra con una hija pequeña y pasó varias penurias económicas antes de convertirse en la 'madre' de Harry Potter y en la escritora que más dinero gana del mundo.

Mientras que Johnny Depp, a principios de los 80, pagaba sus facturas trabajando como vendedor de plumas estilográficas por teléfono.

Otro caso es el de Harrison Ford, quien trabajó durante años como carpintero antes de conseguir la fama como actor.

Ford ya se había labrado una sólida reputación como ebanista en Hollywood cuando realizó su primer papel importante en el cine. El actor no ha dejado de practicar la carpintería como afición.

Otro famoso con habilidades sorprendentes es Danny DeVito, que con 18 años de edad empezó a trabajar como peluquero en el salón de belleza que dirigía su hermana.

Su interés por todo lo relacionado con el maquillaje y la cosmética lo llevaron poco tiempo después a apuntarse a la Academia Americana de Arte Dramático, donde finalmente se inclinó por la interpretación.

Un gigante de Hollywood como Dustin Hoffman pasó por todo tipo de trabajos curiosos antes de convertirse en una celebridad: mecanógrafo de páginas amarillas, ensartador de cuentas de collares hawaianos, empleado de guardarropa y probador profesional de perfumes, entre otros trabajos.

En la categoría está también Sean Connery, ya que antes de ser James Bond, acumuló una interminable lista de trabajos menores: repartidor de leche, camionero, peón de granja, pulidor de ataúdes, modelo de retratos, culturista.

La mismísima Madonna recién llegada a Nueva York y con sólo 35 dólares en el bolsillo estuvo trabajando en un Dunkin' Donuts del centro de la ciudad. 

Whoopi Goldberg compaginó en sus inicios el trabajo de actriz con el de albañil. En España también hay famosos con currículos sorprendentes.

El cineasta Pedro Almodóvar financió su particular movida madrileña con el sueldo que ganaba como oficinista de Telefónica. El manchego más universal aguantó en el puesto nada menos que 12 años.

El archiconocido Robin Williams comenzó como mimo en las calles. Jerry Seinfled, famosísimo comediante, vendía lamparitas por teléfono. Jennifer Aniston trabajaba de camarera. Mariah Carey perdió varios trabajos como moza por "falta de actitud".

Pero también la casualidad ayudó a algunos: Jack Nicholson fue descubierto mientras trabajaba repartiendo el correo en Metro Goldwyn Mayer (MGM).

Stephen King trabajaba como empleado de mantenimiento y fue arreglando el baño de mujeres que se inspiró para escribir su "Carrie".


Redacción elempleo.com

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