Empleados sin horarios fijos

Las actividades que se realizan durante las 24 horas exigen turnos rotativos que pueden afectar la salud del trabajador.

MADRID (ABC).-

Cinco días de mañana, tres de noche, otros tres de tarde-noche y, con un poco de suerte, dos días de descanso para empezar otra atípica semana laboral. Lejos de ser una broma para asustar a empleados novatos, se trata de una opción real que manejan muchas empresas para afrontar las nuevas necesidades sociales.

Atrás quedaron los años en los que, salvo médicos, policías y bomberos, pocas profesiones estaban dispuestas a atender las 24 horas. Hoy, compañías de transporte, seguridad, alimentación, hotelería o comunicación se mantienen en marcha día y noche, en ciudades en las que se está dispuesto a consumir en cualquier momento.

Los trabajadores que responden a esta demanda desempeñan su labor en turnos imposibles, que progresivamente deterioran su estado físico. Los efectos en la salud son conocidos y están documentados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los problemas más frecuentes

Desde alteraciones del sueño, trastornos gastrointestinales o problemas endocrinos hasta enfermedades cardiovasculares y psiquiátricas. El abanico de patologías es muy amplio.

El organismo está específicamente orientado a realizar su actividad durante el día y descansar durante la noche, de forma que todo horario que obligue al trabajador a permanecer despierto hasta muy entrada la noche, durante toda ella o a desempeñar su labor en un sistema de turnos, transformará inevitablemente su reloj biológico.

Tradicionalmente, los trabajadores se han dividido en turnos estables de mañana, tarde o noche. Sin embargo, en los últimos años se ha instalado la tendencia de rotar a los empleados para que el turno nocturno no afecte siempre a los mismos. Sin embargo, esta medida, que persigue mejorar la vida privada y las relaciones sociales de los trabajadores, provoca más problemas de salud que la nocturnidad continuada.

Así, a pesar de que se calcula que por cada 15 años de trabajo nocturno el organismo envejece cinco, los horarios variables pueden ser más dañinos.

Según Francisco Javier Sánchez Lores, presidente de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo, los empleados estables de noche suelen tener menos problemas de salud porque se acostumbran al nuevo ritmo.

Rosa Peraita, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Gregorio Marañón, agrega que "los cambios frecuentes incrementan el grado de desincronización del reloj biológico y reducen la cantidad y calidad del sueño durante las primeras noches después del cambio de turno".

No obstante, algunos estudios advierten que la permanencia de noche es, en realidad, una alternancia disimulada porque durante el fin de semana el trabajador intenta adaptarse a los horarios de su familia y vuelve a perder el ritmo.

Cómo sobrevivir

A pesar de que sin cambiar de ocupación parece imposible frenar los perjuicios que trae el sistema de turnos, se pueden tomar algunas medidas para mejorar el estado físico de estos trabajadores. Aunque no existe la solución perfecta, se aconseja realizar rotaciones cortas, es decir, ciclos de dos días de mañana, dos de tarde, dos de noche y cuatro de descanso.

Si esto no es posible, se pueden poner en marcha otras estrategias. La doctora Peraita opina que la mejor forma de contrarrestar los efectos de las rotaciones es recurrir a la luminoterapia y mantener el mismo horario de sueño los siete días de la semana, aunque no se trabaje. También se recomienda evitar el alcohol, la cafeína y otras bebidas estimulantes, así como medicamentos para conciliar el sueño o para mantenerse despierto.

La OIT destaca en el mismo sentido: se deben aumentar los tiempos de descanso, otorgar vacaciones adicionales, establecer un límite máximo de años de variación de horarios, acotar la edad de los empleados a entre 20 y 45 y establecer criterios médicos excluyentes.

Accidentes laborales

La preocupación de sindicatos y organismos relacionados con la seguridad laboral va más allá de los efectos a largo plazo en la salud de los trabajadores.

Una de las consecuencias del agotamiento físico y psíquico que produce la rotación continua es el aumento de siniestros, ya que al reducirse la capacidad de alerta aumentan las posibilidades de sufrir un accidente de tránsito o provocar una negligencia que ponga en peligro a terceras personas.

Desde los sindicatos médicos también se reclama una legislación que limite el número de guardias y prevenga posibles descuidos derivados del cansancio. Así, se aconseja que quienes trabajan en el área de salud no realicen más de cuatro guardias de 24 horas continuadas al mes y que descansen obligatoriamente al día siguiente.


Edición elempleo.com

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