Por un empleo digno y productivo

Por un empleo digno y productivo

El candidato por el Partido Verde, Antanas Mockus, expone sus propuestas para generar trabajo.

El empleo es el mayor problema de la economía colombiana. En diciembre de 2007, al final del reciente período de expansión económica, Colombia tenía la mayor tasa de desempleo de las siete economías grandes de América Latina; ahora, en medio de la crisis global, sigue teniendo una tasa de desempleo excepcionalmente alta.

Al mismo tiempo, la informalidad laboral es una de las mayores de la región, y no disminuyó sustancialmente durante los años de alto crecimiento económico. Aproximadamente 60% de los trabajadores colombianos son informales.
 
La informalidad está concentrada en los trabajadores sin educación superior. En las principales ciudades colombianas, el número absoluto de trabajadores asalariados es hoy en día inferior al observado quince años atrás. La economía colombiana no ha generado un solo empleo formal para personas sin estudios universitarios en más de una década. El rebusque es la única opción laboral para millones de personas. 

Para un joven bachiller, la consecución de un empleo formal, así sea de un salario mínimo, es casi un milagro. La informalidad (y muchas veces la ilegalidad) son las únicas opciones reales para millones de jóvenes que ingresan cada año al mercado de trabajo. A nivel regional, la problemática tiene mayor incidencia en la región pacífica y el eje cafetero.
 
La incapacidad de la economía para generar empleos de calidad tiene importantes consecuencias sociales. La informalidad laboral ha dividido la sociedad colombiana en dos partes bien diferenciadas: una se beneficia del crecimiento económico, de la innegable modernización de la economía; la otra ha quedado relegada a la informalidad y a la espera de un subsidio estatal.

En últimas, la informalidad laboral explica buena parte del reciente crecimiento de la desigualdad del ingreso. Y tiene además un efecto fiscal considerable: varios programas estatales, que pueden entenderse como un conjunto de subsidios a la informalidad, han crecido de manera desordenada durante los últimos años.
 
La informalidad y el desempleo tienen muchas causas, entre ellas, la deficiente capacitación de los trabajadores, originada a su vez en (i) los problemas de calidad de la educación secundaria, técnica y universitaria, (ii) las dificultades de acceso al crédito y a la asistencia técnica de los microempresarios y (iii) la contracción de algunos sectores económicos intensivos en mano de obra. Nuestra propuesta de empleo reconoce la multiplicidad de causas y contempla por lo tanto una multiplicidad de estrategias.
 
Nuestra propuesta considera, sin embargo, la solución al problema del empleo debe comenzar con corregir las fuertes distorsiones existentes en el mercado laboral, originadas en (i) los impuestos al trabajo, (ii) los incentivos a la inversión y (iii) los subsidios a la informalidad.

El modelo imperante en Colombia castiga la generación de empleo y premia la informalidad laboral. El empleador que invierte recibe exenciones, el que genera empleo paga impuestos. El empleado informal recibe subsidios y el formal debe pagar contribuciones. En suma, los incentivos existentes conspiran en contra de la formalidad laboral.

La política de empleo debe comenzar por corregir el sesgo antiempleo de la política económica y social, esto es, por desmontar las exenciones a la inversión, revisar la conveniencia de mantener los impuestos al trabajo y, gradualmente, a medida que se recupere el empleo, disminuir algunos subsidios a la informalidad.

Se pretende, en últimas, mover la economía colombiana del equilibrio actual, caracterizado por la ausencia de empleo formal, los altos subsidios, las altas exenciones, la creciente desigualdad y las grandes distorsiones fiscales, a un equilibrio distinto, caracterizado por menos subsidios, menos exenciones, más equidad, sostenibilidad fiscal y sobre todo oportunidades laborales para todos.

Como el movimiento de un equilibrio a otro toma tiempo, propondremos un salario mínimo diferencial para jóvenes. El sesgo anti empleo afecta a los jóvenes más que proporcionalmente y tiene sentido, temporalmente, mientras se corrigen las distorsiones del mercado laboral, incentivar la contratación de jóvenes bachilleres sin oportunidades educativas y condenados al rebusque diario y a la tentación de la ilegalidad.

La corrección de las distorsiones del mercado laboral no resolvería completamente el problema del empleo. Para ello se requieren políticas de educación, emprendimiento y de demanda. En educación, fortaleceremos el SENA, aumentando su pertinencia y evaluando concienzudamente sus programas.

Nuestro énfasis será en los programas que efectivamente crean habilidades que son reconocidas y remuneradas por los empleadores. Enfatizaremos la formación de capital humano en los sectores más dinámicos. Daremos especial importancia a la capacitación y entrenamiento laboral en los sectores de minería y petróleo.

En materia de emprendimiento, fortaleceremos el acceso al crédito y a la asistencia técnica, rescatando, por ejemplo, las experiencias de la Banca de Oportunidades. Pondremos en marcha un ambicioso plan de inversiones, con un énfasis en infraestructura educativa. Este plan se financiará con el uso de hasta 15% de Ecopetrol para la creación de un fondo destinado a la educación y a la ciencia y tecnología.

Por último promoveremos la "laboralización" del empleo. Estamos convencidos de que las cooperativas de trabajo asociado son muchas veces un atajo para evadir la legalidad. La "legalidad democrática" implica, entre otras cosas, el cumplimiento estricto de los contratos de trabajo, el pago completo de las parafiscales y las contribuciones y el respeto irrestricto de todos los derechos del trabajador.

Consulte las propuestas de Antanas Mockus en video

Conozca los planes de Juan Manuel Santos para generar más empleo

 


Antanas Mockus para www.estrategialaboral.com

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