¿Colombia es un país de trabajadores felices?

Conozca varias de las conclusiones de una investigación realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo sobre el entorno laboral nacional.

En el mundo la gente trabaja en promedio 40 horas a la semana. Los latinos lo hacen 43,7 y los colombianos 48 horas, siendo los trabajadores de la región que más tiempo pasan en sus oficinas.

Estas cifras superan las de los países industrializados, cuyos ciudadanos trabajan 38 horas por semana.

La estabilidad laboral en la región es baja, pues apenas un poco más del 20 por ciento de los asalariados tienen contratos a término indefinido, con los porcentajes más altos en Brasil, Honduras, Ecuador y Colombia, al tiempo que los empleos temporales están al alza, en particular en Brasil y Colombia.

Según un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 81 por ciento de los latinoamericanos están satisfechos con su empleo.

Los más contentos con su trabajo son los venezolanos y los más aburridos, los cubanos.

Los colombianos están por encima del promedio, pues el 86 por ciento se declara satisfecho con su puesto.

Asimismo, los investigadores del BID explican la satisfacción laboral de la región en lo que ellos llaman la paradoja aspiracional, esto significa que por lo general las opiniones de los pobres sobre lo que se requiere para vivir bien tienden a ser más favorables que las de los ricos.

En el caso de Colombia, donde los empleos formales son escasos, es comprensible que aquellos que tienen uno lo aprecien.

Además, la satisfacción laboral está correlacionada con el optimismo de cada país y los colombianos tienden a ser positivos.

Contentos con sus vidas

Con todo y los problemas de América Latina, los habitantes de la región no se sienten más infelices o inconformes con sus vidas que los del resto del mundo. En una escala de 1 a 10, califican su vida con 5,8, similar al promedio mundial, y los colombianos en particular le ponen 6,2.

Es más, están más contentos con su existencia que los chilenos o los uruguayos, que tienen mayor ingreso por habitante.

La explicación es que, paradójicamente, entre más crece un país más insatisfechos están sus ciudadanos, pues a medida que aumenta la producción económica la gente tiene más expectativas y se siente mal si no las puede cumplir. Por el contrario, cuando se vive en la pobreza se está satisfecho con poco.

"En términos generales, los latinoamericanos están satisfechos con sus vidas, pero curiosamente, las personas que viven en algunos de los países más pobres, son las más optimistas, mientras que los ciudadanos de algunos de los países más desarrollados se encuentran entre los más pesimistas", explica el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, en un comunicado.

Redacción Laura Charry - Portafolio.com

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Edición elempleo.com

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